"Yo soy un escritor apasionado, no intelectual, lo
que quiere decir que mis personajes tienen que adelantarse a mí para vivir la
historia.
Si mi intelecto los alcanza demasiado pronto, toda la aventura puede
quedar empantanada en la duda y en innumerables juegos mentales."
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-Hola, Keats -dije.
-Tiempo de brumas y frustración madura -dijo el
camarero.
-¿Keats? -dijo el Censor jefe -. ¡No se llama Keats!
-Estúpido -dije -. Éste es un restaurante griego. ¿No
es así, Platón
El camarero volvió a llenarme la taza. -El pueblo
tiene siempre algún campeón, a
quien enaltece por encima de todo... Ésta y no otra es
la raíz de la que nace un
tirano; al principio es un protector.
Y más tarde, al salir del restaurante, Barnes tropezó
con un anciano que casi cayó
al suelo. Lo agarré del brazo.
-Profesor Einstein -dije yo.
-Señor Shakespeare -dijo él.
Y cuando la biblioteca cierra y un hombre alto sale de
allí, digo: -Buenas noches,
señor Lincoln ...
Y él contesta: -Cuatro docenas y siete años ...
El fanático incendiario de libros se da cuenta
entonces de que todo el pueblo ha
escondido los libros memorizándolos. ¡Hay libros por
todas partes, escondidos en
la cabeza de la gente!
Postfacio: Bradbury
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