martes, 29 de enero de 2013

Al Compás


"Yo soy un escritor apasionado, no intelectual, lo que quiere decir que mis personajes tienen que adelantarse a mí para vivir la historia. 
Si mi intelecto los alcanza demasiado pronto, toda la aventura puede quedar empantanada en la duda y en innumerables juegos mentales."

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-Hola, Keats -dije.
-Tiempo de brumas y frustración madura -dijo el camarero.
-¿Keats? -dijo el Censor jefe -. ¡No se llama Keats!
-Estúpido -dije -. Éste es un restaurante griego. ¿No es así, Platón
El camarero volvió a llenarme la taza. -El pueblo tiene siempre algún campeón, a
quien enaltece por encima de todo... Ésta y no otra es la raíz de la que nace un
tirano; al principio es un protector.
Y más tarde, al salir del restaurante, Barnes tropezó con un anciano que casi cayó
al suelo. Lo agarré del brazo.
-Profesor Einstein -dije yo.
-Señor Shakespeare -dijo él.
Y cuando la biblioteca cierra y un hombre alto sale de allí, digo: -Buenas noches,
señor Lincoln ...
Y él contesta: -Cuatro docenas y siete años ...
El fanático incendiario de libros se da cuenta entonces de que todo el pueblo ha
escondido los libros memorizándolos. ¡Hay libros por todas partes, escondidos en
la cabeza de la gente!
Postfacio: Bradbury

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